De acuerdo al informe de prensa, el arzobispo y la NCCP expresaron su preocupación debido a los «actos maliciosos, que difaman la fe islámica en el nombre de la modernización, el secularismo y lo que se llama libertad de expresión».
Ellos señalan que la libertad de expresión no otorga licencia para herir los sentimientos religiosos de 1.5 billones de musulmanes en todo el mundo.
El sr. Marshall calificó estos actos como «maliciosos, interpretaciones incorrectas y con motivaciones políticas».
El religioso considero estos actos, especialmente en una sociedad defensora de los derechos humanos, la dignidad humana y la tolerancia, contrarios a todas las normas morales y expresiones irrespetuosas hacia los sentimientos religiosos de las demás personas.
Para Marshall occidente muestra por un lado, la necesidad de crear puentes entre las diferentes creencias y por el otro lado, crear una ruptura entre las mismas con tales actos.
«Estos actos de blasfemia no deberían ser aceptados ni en la religión, ni en la sociedad ni en la cultura, ya que solo incrementan la violencia y alientan la guerra global del terror», afirmó el arzobispo y demandó que las Naciones Unidas desarrolle un código de ética en el que todas las religiones sean tratadas con respeto y dignidad.
Los países musulmanes deben usar las relaciones diplomáticas para que no existan más ataques a sus creencias en el futuro.
Fuente: Daily Times
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