
En un país donde solo el 34% de las personas -de un total aproximado de 3.8 millones de católicos- asisten a Misa, muchas de ellas están abandonando la religión. Sin embargo, un pequeño número se están dando cuenta que las creencias y prácticas islámicas, las cuales permiten una vida pacífica y orientada a la comunidad, se adaptan a sus necesidades espirituales.
Se ha estimado que cada año se convierten 500 irlandeses al Islam. No existe un registro oficial de conversiones, pues para hacerse musulmán basta con decir el testimonio de fe delante de dos testigos musulmanes.
Entretanto, los conversos son más mujeres que hombres, la mayoría de estas conversiones son por matrimonio, y es que las personas pueden tener diversas razones para convertirse.
Irlanda tiene una floreciente comunidad musulmana, el próximo año dará inicio -en Clongriffin, zona norte de Dublín- la construcción del más grande centro cultural islámico del país.
Existen mezquitas y escuelas primarias públicas en cada una de nuestras ciudades y a diferencia de la situación en Francia, no existe una política contra las niñas musulmanas que usan el hiyab (velo) en las escuelas.