Los imames de la mezquita central de Bangui, ciudad capital de la República Africana Central, se han visto imposibilitados se seguir protegiendo a los fieles, ante la escalada de violencia en contra de los musulmanes que vive el país.

Por otra parte, los religiosos han acusado a las fuerzas internacionales, especialmente a las que participaron en la «Operación Sangaris» de no hacer nada para detener la violencia en contra de los musulmanes.
Asimismo, los religiosos exhortaron a los fieles musulmanes a no responder a las provocaciones que están sufriendo, y a mantener la calma y confianza en Dios.
Los musulmanes son una minoría en la República Africana Central, donde no hay una religión estatal; el grupo mayoritario lo conforman los cristianos.