
De acuerdo a ISNA, el dirigente del Partido Islámico de Turkmenistán Oriental, Abdullah Mansur, refugiado en Paquistán, ha participado en una entrevista en la que ha declarado que el deber de los musulmanes es luchar contra China y que considera tomar acciones contra el gobierno de Pekín.
Los enfrentamientos que han tenido lugar en la región de Xinjiang, han dejado más de 100 muertos.
Los ouïghours que demandaron una investigación, temían que estos problemas acarrearán una política de represión y de discriminación de parte del gobierno.
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