"Explotó de nuevo el tema Lugo", dice el editorial de un diario local al comentar las discusiones políticas y jurídicas, avivadas tras el decreto papal que mantiene el estado clerical de Lugo al tiempo que lo sanciona en el ejercicio del ministerio sagrado.
"Mi renuncia fue a conciencia y ahora soy libre de ejercer la política", replicó el ex líder eclesiástico a una televisora local.
"Creo que cumplí con el derecho constitucional de renunciar", enfatizó.
En cambio, el gobernante Partido Colorado (PC), que ve en Lugo una sombra en su afán de perpetuarse en el poder, se apuró en declarar que la Carta Magna inhabilita la candidatura presidencial del renunciante prelado.
La opinión oficial llegó primero, a través del canciller Rubén Ramírez; y luego, por el mismo presidente Nicanor Duarte, quien se mostró en apariencia solidario con el sancionado.
Duarte, quien aspira a reelegirse mediante la introducción de una enmienda constitucional, instó a Lugo a "luchar juntos" por esa reforma, al alegar una presunta igualdad de condiciones.
"Ambos estamos ahora en off side" (fuera de juego), dijo.
Según el diario La Nación, esta afirmación del mandatario estuvo cargada de ironía y constituyó un mensaje para la oposición, contraria a las pretensiones reeleccionistas.
Por su parte, el matutino Ultima Hora vaticinó una guerra entre luguistas y colorados de dimensiones peligrosas.
Se viene una gran polémica y cruce de acusaciones que serán como para alquilar balcones, subrayó.
Y no le falta razón. En apenas 24 horas el presidente del PC, José Alberto Alderete, no cuidó epítetos para referirse a Lugo, por persistir este en incursionar en la vida política, a pesar del decreto de la Santa Sede.
El encendido debate llegó también al ámbito eclesiástico nacional.
Mientras que el obispo emérito de la ciudad de Encarnación, Jorge Livieres Bank, considera que Lugo sigue siendo un ministro católico, el titular de la diócesis de Concepción, Zacarías Ortiz, opinó que puede continuar con su aspiración presidencial.
Vaticinó Ortiz que "la feligresía lo va a comprender, la gente pobre va a votar por él", subrayó.
Evidentemente molesto con la decisión papal, reaccionó además el obispo de la localidad de Coronel Oviedo, Juan Bautista Gavilán.
Se ha dado un tratamiento muy drástico al caso de Lugo, quien ha trabajado mucho a favor de la Iglesia Católica y sus fieles, recalcó Gavilán.
No ha sido valorada su presencia y servicio, sostuvo, al referirse a la sanción impuesta de suspenderlo "a divinis" en el ejercicio sacerdotal.
Opiniones de todos los colores matizan también el espectro popular, más inclinado a las propuestas de cambio anunciadas por el ex obispo de la empobrecida localidad de San Pedro que a una fórmula continuista a través del coloradismo.
Un foro abierto en la prensa local es en extremo elocuente.
"Los tiempos de la Inquisicion ya fueron. Me parece realmente lamentable lo ocurrido", expresó una ciudadana paraguaya, entre una larga lista de criterios similares publicados en Ultima Hora.
"A mí no me gusta Lugo; pero lo justo es justo", ripostó otro coterráneo discrepante con el dictamen de la Santa Sede.
Aunque los acontecimientos dirán la última palabra, hay coincidencia en la opinión pública al interpretar la decisión del Vaticano como un "golpazo" al ex clérigo, favorito del electorado, según varias encuestas, para las elecciones del año próximo.
Lugo, por el momento, parece esperaba la noticia. "Nadie puede ser obligado a pertenecer a ninguna asociación si libremente renuncia a ella", aseguró.
PL