El líder del Partido Conservador, David Cameron pasó el fin de semana con Abdullah Rehman, dueño de una tienda de abastos, su esposa Shahida y sus tres hijos, en Birmingham, ciudad conocida como el centro de las minorías étnicas religiosas.
Cameron, escribió en ‘The Guardian’ que como parte de su aprendizaje, en su experiencia de dos días, logró darse cuenta de que es un mito el que los musulmanes británicos no se quieren entremezclar y compartir con otras comunidades en servicios y actividades sociales.
Cameron dijo sentirse anonadado con la hospitalidad de que fue objeto por parte de la familia musulmana.
El líder conservador reconoció que la minoría musulmana está sujeta a intolerancia, y criticó como el gobierno y los medios vinculan al Islam con el terrorismo, creando y fomentando la islamofobia.
IQNA
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