Las personas seculares temen que se levante la prohibición, presionando a las mujeres para que no se cubran.
«Turquía es un país secular y permanecerá secular», manifestantes gritaban ondeando banderas nacionales y estandartes de Mustafa Kemal Ataturk, fundador de la república quien separó la religión y el estado, en su mausoleo en la capital de Ankara.
El poder secular establecido, el cual incluye a generales de la armada, a jueces y a rectores universitarios, ven el uso del velo islámico como un símbolo radical del Islam, y creen que esto es una amenaza al orden secular del país.
Turquía es un país donde el 99% de la población es musulmana.
«Yo soy una verdadera creyente del Islam, pero mi religión está en mi corazón y no en la ropa que me pongo. Siento que el velo islámico atrasará al país», dijo Fatima Sarikaya, una ingeniera retirada.
Fuente: Reuters
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