El militar gen. Lloyd J. Austin II de Estados Unidos dijo que «realizó visitas individuales a cada uno de los líderes y al vocero de los sunnitas en el parlamento», una acción que se caracterizó por su ansiedad de satisfacer particularmente a los sunnitas árabes que se han convertido en una aliado clave en la lucha en contra de los insurgentes.
En una reunión en su oficina, el vicepresidente Tariq al-Hashemi, político sunnita, se dirigió al sr. Austin diciéndole que «los sentimientos de amargura e ira no pueden ser aliviados a menos que exista un castigo severo y garantías reales», para que tal incidente no se repita.
El sr. Al-Hashemi expresó su aprecio por la visita pero solicitó que sea realizada por escrito de parte de los militares de Estados Unidos.
El sr. Austin también se reunió con el primer ministro Nuri Al-Maliki y el vocero shiita en el parlamento en reuniones separadas. El sr. Austin recalcó en los 3 encuentros que el soldado había sido removido de Irak. Y que eran conscientes de la seriedad y responsabilidad de la acción de su soldado.
El partido islámico iraquí de Al-Hashemi emitió un comunicado diciendo que las disculpas por si solas no son suficientes y que las autoridades militares de Estados Unidos deben aplicar un ‘castigo severo’ al soldado para asegurarse de que esa acción no vuelva a repetirse.
Fuente: AP
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