“Será un día que nunca olvidaremos”, dijo a IslamOnline.net el vocero de la Asociación de las víctimas de los bombardeos en Samarra.
“Nosotros vimos el infierno con nuestro propios ojos y tres años después, las cicatrices no han sanado”.
El 22 de febrero del 2006, dos bombas fueron colocadas en Samarra, haciendo añicos la mezquita Al-Askari y destruyendo el antiguo domo de la misma.
Los bombardeos incendiaron inmediatamente la feroz lucha entre los sunnitas y shiítas alrededor de la ciudad y de Irak, generando la muerte de miles de personas y trayendo al país al borde de una guerra civil.
El 13 de junio del 2007, otro bombardeo trajo abajo los dos minaretes de la mezquita, añadiendo insultos a los heridos.
“Cientos de iraquíes fueron secuestrados durante la violencia entre las sectas, y tres años después permanecen rastros que vienen en masas”, dijo Muhammed Salman, profesor de política de Bagdad.
“Esto no ayuda a que sanen los heridos”.
En enero, los servicios de seguridad arrestaron a 10 oficiales de policía acusados de estar involucrados en la matanza de colegas en los ataques sectarios del 2006.
Fuente: IOL
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