Se trata de un tablero nominativo en el cual hemos definido el objetivo de las suras del Corán aprendidas por el niño. Cuando él ha terminado de aprender una sura colocamos una corona enfrente de la sura y cuando él ha terminado de aprender todas las suras del objetivo, le colocamos una corona de papel, haciendo así referencia a la corona que será colocada el día del juicio a los asiduos lectores del Corán.
Esta actividad ha permitido desarrollar entre los niños una gran motivación para el aprendizaje del glorioso Corán. Ante todo, la confección de sus afiches ha sido un momento placentero y ellos se han apresurado a terminarlo para poder colgarlo encima de sus respectivas camas, pues el premio era un motor para el equipo.
Para las niñas, esto de llevar una corona repleta de corazones y de diamantes, con el fin de parecerse a las princesas musulmanas, sin olvidar la gran recompensa además de ella: la recompensa de Dios.
Para el más pequeño Idriss de 4 años, la recompensa es la misma, excepto que para él será la corona de un rey musulmán combatiente. Sí como muchos, mis niños ayudan a crear mundos imaginarios, mientras jugamos de esto modo para motivarlos.
Fuente: ajib
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