Este año hemos visto desaparecer tres dictadores del mundo árabe, gracias a las enseñanzas islámicas y a la voluntad popular que hizo desaparecer los privilegios de sus dirigentes y su dependencia a los países extranjeros.
El mundo árabe a pesar de las pesadas cadenas del Wahabismo, está en proceso de sufrir grandes cambios en dirección a la democracia religiosa y el despertar islámico.
Los pueblos árabes sufren de una crisis de identidad, que es el resultado de la dependencia de sus dirigentes y de la represión de los movimientos de independencia intelectual en estos países.
Los países occidentales se han acordado muy tarde de estas poblaciones, cuyas crisis son asfixiantes desde hace cincuenta años.
Ya es tiempo hoy en día, de entender los gritos de los chiitas bahreiníes y de Arabia Saudita, que han sido reprimidos de la forma más salvaje por los wahabitas, que se niegan a reconocer su extremismo, ocultando sus desviaciones en relación con el Islam e intentando presentar sus ideas como ideas puramente islámicas.
En este difícil contexto, los países occidentales-cuyos medios de comunicación no tienen una comprensión exacta de lo que pasa en la región- repiten sus errores pasados.
Como dijo el presidente de Siria, Bashar Assad, los sentimientos verdaderos de los árabes no son los expresados sobre las tribunas de la Liga Árabe.
¿Qué dice el mundo árabe hoy en día? ¿Qué quiere el mundo árabe? ¿Cuáles son las consecuencias para los dirigentes árabes y occidentales de estas reivindicaciones?
Los medios occidentales sumergidos en las elecciones estadounidenses y la crisis económica en Europa, se enfrentan a las reivindicaciones de libertad de los musulmanes y muy diferentes a los miembros de Al Qaeda.
Los españoles que viven en Madrid son muy diferentes a los que viven en Barcelona, por lo que es imposible poner en el mismo saco a un libio, a un jordano y a un chiita bahreiní; a pesar de sus convergencias islámicas y lingüísticas.
La realidad es que Occidente todavía no ha entendido las reivindicaciones de libertad del mundo árabe, y es por esta razón que la caída de los dictadores no es suficiente para cambios reales en la región.
Los pueblos árabes tienen reivindicaciones diferentes que convergen en la lucha contra la corrupción y la opresión, la voluntad de justicia social y el respeto de las enseñanzas islámicas.
La victoria y la extensión de los cambios serán un modelo para otros pueblo oprimidos que luchan por la desaparición de las dictaduras.
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