De acuerdo a Al Qods Al Arabi, la presidência de la República de Egipto, ha condenado el asesinato de cuatro ciudadanos egipcios en la población de Abu Moselim en Abu El-Nomros, en Gizeh.
En su comunicado la presidencia aseguró que este incidente siniestro-ocurrido el domingo-no corresponde con el espíritu de tolerancia y de respeto por el cual se caracterizan los egipcios.
El comunicado hizo énfais en la moderación de los egipcios, rechazando este acto en contra de la ley. Él también apeló a castigar a los criminales que perjudican la unidad de la sociedad.
Para la minoría chiita de Egipto y la oposición liberal, Morsi y el gobierno egipcio buscan atizar las tenciones entre las comunidades para complacer a sus aliados salafitas, quienes le han vivamente reprochado sus intentos de establecer relación con Irán.
En un comunicado, el gobierno del primer ministro Hicham Kandil “condenó firmemente” este “terrible” ataque y acusó a los culpables de querer importar al país los “conflictos religiosos” totalmente extraños a la sociedad egipcia.
El gobierno agregó “las autoridades garantizan que se hara justicia, a fin de que los culpables sean castigados de forma ejemplar y disuasiva”.
Uno de los encargados de la pequeña comunidad chiita egipcia, Mohamed Ghoneim, que se ha congregado junto a centenares de miles de partidarios, ha afirmado que los Hemanos Musulmanes, que no defendieron a los chiitas, buscaban aplacar a sus aliados salafitas.
La misma opinión tiene la oposición liberal, especialmente por el Partido Dostur de Mohamed el Baradei, quien ve en estos crímenes “la consecuencia directa del repugnante discurso de odio que se expande cada vez maás, al vista y oído del gobierno y con la bendición del presidente Morsi.
El dirigente del Partido Al Dostur (La Constitución) Dr. Mohamed Al-Baradeï, hizo un llamado al presidente de Al Azhar y a la presidencia a actuar de forma firme en relación a este incidente.
El numero dos del partido Libertad y Justicia, Essam el Erian, producto de los Hermanos Musulmanes, ha denunciado en nombre de su movimiento los linchamientos del domingo.
Por su parte, el gobernador de Gizeh, Dr. Ali Abdel Rahman, se mostró agobiado por este incidente. Él ha agregado que los responsables son jóvenes cuya cultura religiosa es limitada, y aseguró que la población ha vuelto a la calma.
El domingo en Zaouiyat Abou Moussallem, no muy lejos de las piramides de Gizeh, una muchedumbre encolerizada a saqueado e incendiado la casa de una familia chiita la cual había sido visitada por un dirigente religioso.
Los atacantes gritaban “ꜟinfieles!” narró una mujer que ha sobrevivido al ataque, y que acusó a la policía de no haber hecho nada para impedir los crímenes. «Los salafitas y los Hermanos Musulmanes, han sido ellos quienes nos han atacado», dijo ella.
En un video colocado en internet por los activistas de los Derechos Humanos, han visto a hombres arrastrando en la calle a los cuerpos ensangrentados de una víctima, con una cuerda alrededor del cuello y ante los ojos de centenares de testigos.
En otra secuencia, se puede observar claramente a los policías anti-motines y a las mujeres de negro gritando en una calle estrecha “ꜟNo hay más Dios que Dios!”
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