
Cuando al futbolista Nicolas Anelka se le pregunta sobre lo que le permitió avanzar en su vida y su carrera, para mantenerse ante las pruebas, responde sin vacilar: «mi fe».
Él explica que es a través de su muy temprana conversión al Islam (a los 16 años) que pudo avanzar como él quería y nunca darse por vencido.
Dijo que cuando se convirtió, sabía que iba a ser probado, que debería enfrentar duras pruebas para fortalecer su fe y se sintió preparado.
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