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Mensaje con motivo de la peregrinación del Hach del año 1447 de la hégira lunar

12:31 - May 26, 2026
Noticias ID: 3511513
Con motivo de la peregrinación del Hach del año 1447 de la hégira lunar, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Moytabá Jameneí, ha emitido un mensaje.

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Labbayk, Allāhumma labbayk; labbayka lā sharīka laka labbayk; inna‑l‑ḥamda wa‑n‑ni‘mata laka wa‑l‑mulk…(1).

Ha llegado también este año la temporada del hach, y los peregrinos de la comunidad islámica se han ceñido el ihrām (2) para servir a Dios y han pronunciado la talbiya, (3) a fin de emigrar de la vida material y ordinaria a la vida divina y bienaventurada; una vida monoteísta cuyo eje es la adoración a Dios, la Realidad Suprema, Gloriosa y Excelsa, y el rechazo, la negación y desasimiento de los asociados [que el ser humano se forja junto] a Dios. Pero la oportunidad de esta emigración no pertenece en exclusiva a los visitantes y peregrinos de este año a la Casa de Dios (4), sino que abarca a todos los hermanos y hermanas musulmanes de Irán y del mundo entero: desde quienes en años pasados ya han realizado el hach hasta quienes aún no han logrado cumplir sus ritos. La condición de esta emigración es ceñirse un iḥrām permanente en torno al recuerdo de Dios; es un circunvalar permanente en torno al eje de la verdad; es un esfuerzo incesante entre las cimas imponentes de los deberes divinos; es un lapidación constante del demonio maligno, de todas sus seductoras manifestaciones y de todos sus secuaces; es una estación ritual impregnada de atención humilde y de súplica; es dar de comer al pobre postrado y al caminante; es sacrificar las pasiones y tendencias desviadoras y extirpar las impurezas intrínsecas; y es, en todo momento, estar presto al servicio y enarbolar la bandera de la defensa de la verdad. Y así fue como la nación de Irán, en el mīqāt (5) de la Revolución Islámica, puso el pie en la senda de esta misma emigración. Respondió a la llamada abrahámica del gran Jomeiní, se despojó del ropaje de la sumisión, vistió el ihrām de la dicha de este mundo y del otro y, diciendo el labbaÿk (¡Heme aquí!) y avanzando con paso vivo, se esforzó por circunvalar en torno del eje de las enseñanzas del Islam genuino Muhammad —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con su descendencia— y por acercarse a la luz irradiadora de la justicia universal y de la suprema autoridad espiritual (wilaya).

Allāhu akbar, Allāhu akbar, lā ilāha illā Allāh, wa Allāhu akbar, Allāhu akbar wa lillāhi al-ḥamd, Allāhu akbar ‘alā mā hadānā (6).

Sí, Allāhu akbar… Y fue con esta misma arma de «Dios es el más Grande» como la nación musulmana de Irán se levantó hace cuarenta y siete años, derrocó al régimen tiránico, dictatorial y dependiente Pahlaví, cortó las manos del codicioso y arrogante Estados Unidos y eliminó por completo la influencia del sionismo. Fue con esta misma arma de «Dios es el más Grande» como, tras la agresión del régimen baazista de Sadam al territorio iraní, los combatientes valerosos y los jóvenes abnegados forjaron la gesta de los ocho años de la Defensa Sagrada y, pese al apoyo de todas las potencias de Oriente y Occidente al régimen baazista, le hicieron morder el polvo, y mantuvieron con firmeza y constancia esta resistencia durante años frente a los bloqueos económicos, el intento de golpe de Estado, las sanciones injustas, las innumerables ofensivas políticas, propagandísticas y económicas de los enemigos contra la República Islámica.

Y Allāhu akbar... Fue precisamente esta arma del «Dios es el más grande» la que afianzó los lazos de unión de la umma y de los jóvenes combatientes del frente de la resistencia desde Irán hasta el Líbano, Palestina, Irak y Siria, desde África y Yemen hasta Afganistán, Pakistán, y todos los pueblos libres del mundo, para que esta cuerda firme se alzase en defensa de la integridad de la umma frente a los agresores y usurpadores sionistas, arrasase por completo al Dáesh, desencadenase la Tormenta de Al‑Aqsa y pusiese contra las cuerdas al tambaleante régimen sionista.

¡Allāhu akbar! Sí, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse. Fue esta arma del «Dios es el más grande» la que permitió a la República Islámica de Irán, apoyándose en ella, abrumar bajo sus golpes demoledores al régimen sionista en la Segunda Guerra Impuesta, en junio de 2025, asestar un zarpazo a los Estados Unidos agresores y frustrar el objetivo del enemigo de someter a Irán. Y el arma de «Dios es el más grande» infundió tal vigor y fuerza a la nación iraní que, tras el desgarrador suceso del martirio del Líder eminente, el descendiente digno del nobilísimo Profeta del Islam —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con su descendencia—, su eminencia el gran ayatolá Seyed Alí Hoseiní Jameneí —que Dios eleve su noble rango espiritual— a manos de los más perversos de nuestro tiempo, recibió un nuevo despertar divino y, mediante una presencia plena en todas los ámbitos en que fue necesario, dejó atónitos los ojos del mundo con sus gestas.

Allāhu akbar... En verdad, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse... Fue con esta misma arma del «Dios es el más grande» como los combatientes valerosos y las fuerzas armadas abnegadas del Irán islámico, junto con los combatientes del frente de la resistencia —particularmente los del querido Líbano—, alcanzaron victorias formidables frente a los dos ejércitos terroristas y armados hasta los dientes, de los Estados Unidos y el sionismo, en la Tercera Guerra Impuesta; encomendándose a la presencia del Señorío divino y con sus misiles y drones en tierra, aire y mar, lapidaron —[como en el rito del hach]— al Gran Satán, es decir, a los Estados Unidos, y su criatura amaestrada, el régimen sionista, y vieron con sus propios ojos la promesa verdadera del auxilio divino a quienes luchan en el camino de Dios.

Y una vez más: ¡Allāhu akbar! Indudablemente, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse, y Sus ejércitos triunfan sobre cualquier poder... Y será con esta misma arma del «Dios es el más grande» como, tras el despertar de la nación iraní y del frente de la resistencia, se producirá el despertar de la umma, y el repudio a los idólatras (7) se extenderá desde la lapidación ritual de los yamarat (8) en el hach a todas las esferas de la vida individual, social y política de los musulmanes en todos los rincones del mundo.

La umma y los pueblos de la región poseen capacidades e intereses comunes que configurarán el nuevo orden y la arquitectura futura de la región y del mundo. Este servidor, con sinceridad y pureza de intención, invita a todos los países y gobiernos islámicos a la amistad y a la cooperación en el bien, para que, mediante la colaboración mutua, avancemos por la senda del progreso de la umma y de la resolución de los problemas del mundo islámico. Lo que es seguro en este terreno es que la manecilla del reloj no retrocede, y que los pueblos y los territorios de la región ya no volverán a ser escudo de las bases norteamericanas. Estados Unidos, además de no disponer ya de un punto seguro para sus acciones malvadas ni para el establecimiento de bases militares en la región, se aleja día tras día de su situación anterior. El tambaleante régimen sionista y el tumor canceroso de Israel se acercan asimismo a las etapas postreras de su nefasta existencia, y, por la gracia divina y conforme a la palabra categórica y previsora pronunciada hace diez años por el eminente y dignísimo Líder mártir —que Dios eleve la pureza de su alma —, no alcanzará a ver los veinticinco años posteriores a aquella fecha, si Dios quiere.

Por ello, este año la cuestión del repudio a los idólatras (barā’a) reviste una importancia redoblada, y la profundidad y la amplitud del repudio a Estados Unidos y al régimen sionista trasciende el ritual de la barā’a que se realiza en la estación y el mīqāt  del hach; en diversos puntos de Irán y del mundo, y también después de estos días benditos, «Muerte a los Estados Unidos» y «Muerte a Israel» serán la consigna habitual de la comunidad islámica y de los oprimidos del mundo, particularmente de los jóvenes.

El futuro pertenece a la umma y a la nueva civilización islámica, y cada uno de nosotros puede desempeñar un papel en la realización de ese futuro y en acercarnos a él, en la medida de nuestra determinación, capacidad y responsabilidad. Los peregrinos iraníes del hach este año tienen un papel eficaz y destacado en transmitir a sus hermanos y hermanas musulmanes el relato de la victoria en la Tercera Guerra Impuesta y en infundirles esperanza en un futuro luminoso. Pido a todos los queridos peregrinos que se esfuercen en suplicar por la pronta llegada del salvador de la humanidad — que Dios Altísimo apresure Su manifestación—, y que eleven sus plegarias por la unidad de la umma, por la liberación de Palestina y de la Mezquita de Al‑Aqsa, la remoción de las grandes aflicciones de los musulmanes y la consecución de la victoria final frente a la arrogancia mundial; y que incluyan también a este servidor en sus súplicas benéficas.

¡Señor! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad y extiende la mirada de Tu gracia y de Tu clemencia sobre los peregrinos y sobre toda la umma; concédeles la gracia de un hach aceptado; ilumina sus corazones con las luces del conocimiento y de la perspicacia; y consolida su determinación y su voluntad para avanzar en el camino de la reforma de la situación de la umma y del triunfo final sobre los enemigos del Islam.

¡Señor! Haz descender Tu favor y Tu vasta misericordia sobre las almas puras de los mártires en Tu camino, en especial los mártires del frente de la resistencia y, a la cabeza de todos ellos, el eminente Líder mártir — que Dios eleve su noble rango espiritual—; concede a su alma celestial una porción copiosa del hach de los peregrinos, de la adoración de los adoradores y del esfuerzo de aquellos esforzados que han sido objeto de la guía y orientación del Líder de la umma; y auxilia a la nación de Irán y a la umma en la continuidad de su senda y de su objetivo.

¡Señor! Haz descender Tus más sublimes bendiciones y salutaciones sobre nuestro señor y maestro, el imam Mahdi, el Esperado —que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y con sus purificados antepasados—; e inclúyenos a todos nosotros y a la umma entre quienes son objeto de sus súplicas puras y aceptadas; e ilumina y embellece el mundo con su bendito advenimiento, tal como lo has prometido, y nuestros corazones están colmados de certeza en esa promesa irrevocable.

Wa‘ada llāhu al‑ladhīna āmanū minkum wa ‘amilū aṣ‑ṣāliḥāti la‑yastajlifannahum fī l‑arḍi kamā istajlafa al‑ladhīna min qablīhim wa la‑yumakkinanna lahum dīnahumu al‑ladhī irtaḍā lahum wa la‑yubaddilannahum min ba‘di jawfihim amnan (9).

Y la paz sea sobre todos nuestros hermanos musulmanes, así como la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí

26 de mayo de 2026

9 de dhū l-hiyya de 1447 de la hégira lunar

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