
En efecto, su conversión sucedió de forma muy extraña, pues una noche —hace tres años— deambulando en el aeropuerto de Nueva York, mientras esperaba que llegara la hora de su vuelo, le llamó fuertemente la atención la suave luz de la mezquita del aeropuerto.
Dicha luz le atrajo tanto que caminó hacia la mezquita, entró y después de unos minutos se sentó y tomó un ejemplar del Corán, y lo comenzó a leer.
Al respecto, Amanda Redmond, dice: «Lo que leí me pareció tan coherente, tan lógico, me impactó y comencé a leer sobre el Islam hasta que decidí convertirme y hoy soy muy feliz.»
Amanda Redmond vive y trabaja en Halifax, Nueva Escocia, que tiene una población de más de 4000 musulmanes.
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