
«Me mantendré siempre firme en mis acciones, por tanto siempre usaré el hiyab», declaró a Reuters, la Srta. Sumreen Farooq, empleada en un almacén, que además es voluntaria en un centro islámico en Leyto, al este de Londres.
Esta musulmana de 18 años de edad, decidió usar el hiyab para declarar su fe a todos lo que la rodean, después de recibir abusos en las calles de Londres.
En muchas ciudades de Europa, las musulmanas son insultadas por el simple hecho de usar hiyab, como parte de la creciente ola en contra del hiyab.
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