El Periódico de las Fuerzas Armadas, el cual es responsable del rediseño del mapa del Mundo Islámico junto con un extenso artículo, es publicado por la ‘Army Times Publishing Company’, la cual a su vez una es una dependencia de ‘Gannett Company, Inc’, considerada la más extensa y poderosa compañía dentro de los medios de comunicación militar y de defensa.
En el esquema planteado se ubica a Pakistán en el bloque de corte. De acuerdo al plan, Irán, cedería buena parte de su territorio al estado Unificado de Azerbaiyán, Libre Kurdistán, Estado Árabe Shiíta, y Libre Balochistan, pero ganaría territorio con las provincias cercanas a Herat en el actual Afganistán, una región con nexos históricos y lingüísticos afines a los de Persia.
Irán se convertiría, en efecto, en un estado de corte étnico persa nuevamente, con la difícil interrogante sobre la conservación o cesión del puerto de Bandar Abbas al Estado Árabe Shiíta.
Lo que Afganistán cedería a Persia en el occidente, lo recuperaría en el oriente, pues las tribus de la frontera noroeste de Pakistán serían reunificadas con sus respectivas tribus hermanas afganas, Pakistán otro estado catalogado como ‘irregular’, cedería su territorio baloch al Libre Balochistán.
El remanente del ‘original’ Pakistán perdería la parte oriental de los Indus, a excepción de un fuerte hacia el occidente, cerca de Karachi.
«Las ciudades-estado de Emiratos Árabes Unidos tendrían destinos diversos -como seguramente lo tendrán en la realidad-, pues algunas de ellas serían incorporadas al Estado Árabe Shiíta, rodeando una gran parte del Golfo Pérsico. Puesto que todas las sociedades puritanas son hipócritas, Dubai retendría su actual situación en beneficio de los ricos liberales. Kuwait conservaría su situación geográfica actual al igual que Omán»
Este rediseño del mapa pretende «recompensar los agravios sufridos por las poblaciones significativamente ‘afectadas’ tales como los baloch, kurdos y árabes shiítas, pero a su vez tiene serias fallas en relación al adecuado tratamiento de grupos minoritarios como; los cristianos del medio oriente, bahais, ismailies, naqshbandis y otras importantes minorías.»
Agrega además que «una persecución errada no podría nunca compensarse con territorio»: El genocidio perpetrado contra los armenios por parte del agonizante imperio otomano.
El autor Ralph Peters sostiene que aún aquellos que son contrarios a la idea de modificar las fronteras se verían beneficiados con la participación en este ejercicio que pretende ser justo, aún con imperfecciones se realizarían las mejoras pertinentes «entre el Bósforo y el Indus»
De acuerdo a sus palabras, «Estamos tratando con colosales deformaciones hechas por la humanidad, las cuales no se detendrán y seguirán generando odio y violencia a menos que sean corregidas. Para aquellos que rechazan la idea de ‘pensar en lo inimaginable’, sosteniendo que las fronteras no deben modificarse, habría que recordarles que las fronteras nunca han parado de modificarse durante siglos. Las fronteras nunca han permanecido estáticas y muchas desde el Congo pasando por Kosovo hasta el Cáucaso están cambiando aún en nuestros días. La limpieza étnica parece funcionar.»
Peter sostiene para que Israel tenga una buena posibilidad de convivir en una «paz razonable» con sus vecinos, habría que volver a las delimitaciones de 1967 con sus respectivos ajustes locales por motivos de legítima seguridad nacional. Él sostiene que «la injusticia más evidente» entre las montañas de los Balcanes y los Himalayas es la ausencia de un estado Kurdo independiente.
Se calcula que hay entre 27 a 36 millones de Kurdos habitando regiones contiguas al Medio Oriente. Irak un estado señalado por él como «irregular» tendría que ceder el lugar a un estado Kurdo más extenso, que incluiría Turquía, Siria y las regiones Kurdas de Irán.
Al mismo tiempo señala que el Libre Kursitán, se extendería desde Diyarbakir hasta Tabriz, y se convertiría en el estado más pro-occidental entre Bulgaria y Japón. Las 3 provincias de mayoría sunni de Irak tendrían la posibilidad de escoger entre la unificación con Siria que perdería su litoral o unirse a un estado mediterráneo libanés más extenso.
La parte sur del antiguo Irak sería la base para el Estado Árabe Shiíta que circundaría el Golfo Pérsico. Jordania no experimentaría cambios a excepción de una expansión de su territorio en el sur, a expensas de los sauditas. Por su parte el también «irregular» estado de Arabia Saudita sufriría un gran desmantelamiento al igual que Pakistán.