Manifestó gran preocupación por el clima de inseguridad reinante y el mal estado del sistema de suministros de servicios básicos para hacerle frente a las necesidades de la población iraquí.
En dicho encuentro, Mohamad Asghari, vocero del ministerio de defensa rindió informe de las acciones ejecutadas para implementar una nueva estrategia de seguridad para Irak.
En los primeros días del 2007 empezará a implementarse con el fin de devolver la seguridad a la nación, un nuevo plan que tendrá dos campos de acción, el primero, los soldados estarán autorizados a hacerle frente a acciones de violencia y una segunda los militares darán resguardo a los organismos gubernamentales.
Se ha considerado incluso la posibilidad de garantizar la seguridad en la ciudad capital de Irak, con apoyo de los Peshmarges Kurdos.
En los últimos días tanto autoridades de este país como líderes de los diferentes movimientos políticos, más específicamente shiítas, hacen esfuerzos para dejar sin efecto las conspiraciones que amenazan al gobierno de unidad nacional iraquí.
Los dos grandes problemas que enfrenta la nación iraquí en términos de inseguridades son los que se originan de las fuerzas de ocupación, los basistas y los grupos radicales extremistas, y un segundo problema del que provienen malos entendidos entre los diversos grupos étnicos, políticos y religiosos.
Sin lugar a dudas, que las buenas relaciones y el alcanzar acuerdos por unanimidad entre los diferentes grupos políticas debe ser un paso para aumentar la cooperación contra los opositores del gobierno nacional iraquí.
En estos últimos días la coalición Shiíta se ha enfrentado a los intentos de los estadounidenses de crear división entre miembros de la coalición, mediante el intento de marginar a la facción de Sadr, creando clasificaciones dentro de los mismos shiítas.
En dicho encuentro líderes de las diferentes facciones políticas y clérigos de la ciudad de Nayaf, con el Ayatolá Sistani, quién ha sido enfático en que solamente mediante el entendimiento político entre los iraquíes podrá mantenerse la soberanía de la nación árabe.
El gran ayatolá Sistani ha destacado como preponderante mantener el valor de la solidaridad y el fiel cumplimiento de los compromisos adquiridos por el gobierno de unidad nacional con el pueblo iraquí.
Sobre la base de esta realidad, tanto líderes religiosos como políticos iraquíes procuran evitar las fisuras provocada por agentes foráneos y otras por pugnas internas.
IRIB