El presidente norteamericano, George W. Bush, pidió disculpas a los ex-combatientes en Irak y Afganistán que fueron tratados negligentemente en un centro hospitalario que recientemente estuvo en el centro de un escándalo.
El complejo Walter Reed, considerado como lo mejor en el campo de la medicina militar, fue blanco de duras críticas cuando la prensa reveló que una vez tratados de las heridas de emergencia, centenares de soldados se enfrentaban durante meses con la incomodidad e insalubridad de los edificios anexos a dicho centro médico, donde recebían los cuidados de salud complementarios o esperaban conocer la decisión de la administración sobre su destino.
Durante su visita, Bush recorrió un área de fisoterapia donde muchos ex-combatientes que sufrieron amputaciones, se ejercitaban para vivir en sus nuevas condiciones.
«Los problemas del Centro Walter Reed no eran problemas de cuidados médicos, sino fallas burocráticas y administrativas. El sistema falló y vamos a corregirlo», señaló Bush.
La mayoría demócrata en el Congreso criticó la visita y acusó a Bush de lentitud a la hora de responder a los problemas.
IQNA