Durante una audiencia en el Congreso, el hermano del ex-astro de futbol americano Pat Tillman y la ex-soldado Jessica Lynch acusaron en la víspera al Ministerio de Defensa de Estados Unidos de intentar mejorar la imagen de las guerras al exagerar los hechos.
Pat Tillman, que servía en el ejército, fue muerto accidentalmente en el 2004 por sus compañeros soldados estadounidenses en Afganistán. El ejército habría informado desde el principio que había muerto heroicamente el día 22 de Abril de 2004, en una batalla contra insurgentes talibanes. Semanas mas tarde se retractaron, aceptando los hechos.
De acuerdo a un comunicado de la Casa Blanca divulgado esta semana, el presidente George Bush espera sean condenados los responsables en la muerte del jugador.
De acuerdo con la portavoz, Dana Perino, el presidente «se disculpó con la familia» de Tillman, después de que el hermano acusó a los militares estadounidenses de haber mentido para evitar un desastre político.
«En el caso Tillman, el Ministerio de Defensa proporcionó evidentemente informaciones mentirosas y falsas», admitió el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman, durante una audiencia en el Congreso.
La muerte de Pat Tillman, que interrumpió la carrera de jugador de futbol americano en el 2002 para entrar en el ejército como soldado raso, suscitó en la época una conmoción en los Estados Unidos.
Durante la audiencia en el Congreso, Kevin Tillman, el hermano de la ex estrella de fútbol, acusó al ejército de haber mentido respecto a las circunstancias de su muerte con el objetivo de hacerse propaganda.
«Fue una ficción total», afirmó, acusando al ejército de «haber mentido de manera deliberada».
«Una terrible tragedia que podría haber disminuido el apoyo a la guerra en Irak fue transformada en un mensaje que sirvió para justificar la guerra en Irak y Afganistán», dijo.
Un informe interno del Pentágono habría concluido a finales de marzo que nueve oficiales, de los cuales 4 eran generales, habían cometido «importantes errores» en la forma como la muerte de Pat Tillman había sido informada a su familia.
El secretario del ejército, Pete Geren, declaró en el momento de la divulgación de este informe que solicitó al general William Wallace que presentase las recomendaciones dentro de 30 días sobre las medidas que serán tomadas en contra de los oficiales involucrados.
En el caso de Jessica Lynch, el portavoz del Pentágono acuso a la prensa de haber transformado en ese momento a la joven militar en heroína.
Jessica Lynch se convirtió, además, en un símbolo de coraje después de haber sido prisionera por los iraquíes al inicio de la invasión en marzo 2003.
Ella acusa al Pentágono de haberse aprovechado de su odisea para hacerse propaganda. A finales del 2003, ella habría explicado que, al contrario de lo divulgado, ella no había «luchado hasta la muerte», en el momento de su captura y que no había sido maltratada en el hospital iraquí donde quedó detenida.
IQNA