De acuerdo con el jefe del servicio nacional de médicos forenses, Ullar Labo, los cuerpos sin identificación encontrados sobre la base del monumento -ya removido- deberán permanecer por el momento en el local, dispuestos en dos grandes partes, una encima de la otra, con nueve metros de distancia entre ellas.
Para la identificación de los restos mortales, los expertos van a proceder a realizar pruebas de ADN y a buscar en el local objetos personales que puedan determinar de quienes se trata.
Las familias de los que fueran identificados serán informadas y los cuerpos trasladados para el cementerio militar de la capital Estonia donde fue reinstalado el monumento.
La estatua en bronce que inmortaliza al soldado del Ejército Rojo en la II Guerra Mundial contra la Alemania nazi fue removida en la noche del jueves y viernes de la semana pasada, generando confrontaciones con la comunidad rusófoba -30% de los 1.4 millones de estonios- dejando como saldo un muerto, más de 150 heridos y un millar de detenciones.
Las obras para la reinstalación del monumento comenzaron hoy en el cementerio militar de Tallin, donde la estatua ya fue colocada, estando la inauguración prevista para el 8 de mayo.
Mientras tanto, el jefe de una delegación parlamentaria rusa llegará hoy al país báltico, Nikolai Kovaliov, del partido pro-Kremlin Rusia Unida, citado por la Agencia Interfax exigió la renuncia del gobierno local, a quien responsabilizó directamente por la crisis.
Según Kovaliov, presidente de la comisión parlamentaria de la Duma (cámara baja) para los veteranos de guerra rusos, «los acontecimiento -ocurridos la semana pasada- no tienen precedente en la historia mundial» y son una «ofensa».
En Moscú, la embajada de Estonia ha sido telón de fondo de manifestaciones que seguirán, sin interrupción, hasta el 9 de mayo, como aseguran los organizadores.
También en Kiev, decenas de simpatizantes, la gran mayoría reformados, protestaron hoy frente a la representación diplomática de Tallin, lanzando huevos y bolsas con tinta contra el edificio, en cuya pared frontal colocaron una bandera de Estonia con una cruz suástica.
La policía intervino lanzando gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, y dos de los más agitados, fueron detenidos para ser interrogados.
IQNA