Ellos vienen a la mezquita de la Señora Zeinab (P), donde se cree está enterrada la nieta del Profeta Muhammad (BPD), y donde cientos de personas se reúnen en la oración de los viernes; pero en la ciudad donde hay miles de minaretes, sólo hay un voluntario que junto con otros dos, fuera de la capital comunican el Corán a señas a los dos o cuatro millones de personas que padecen de sordera en el país.
«Cuando nos fue autorizado hacer las oraciones a señas, se suponía que los fieles que padecieran de sordera se sentarían en la parte trasera, sin embrago yo solicité que se sentarán en frente donde está el imam, para que así puedan integrarse con el resto de los creyentes», dijo Alaa al-Din al-Sayed.
El maestro de 34 años de edad explica como creó una organización no gubernamental llamada ‘Sarkha’ (el llanto) con el fin de que la gente que padece de sordera como su hermana, no fueran más recluidos por la sociedad.
«Yo aprendí a hablar a señas y lancé el proyecto de traducir las oraciones y de poner fin a la discriminación, aquí y en cualquier parte», dijo.
Asimismo, criticó que en Egipto no aplican la ley que dice que el 5% de los trabajos del estado deben ser para los discapacitados.
Cada viernes, el se coloca en frente donde el imam da el sermón. Agradece felizmente con sus gestos, y pasan al frente a los que padecen de sordera o casi no escuchan para unirlos con el resto de los miles creyentes que se congregan.
Adel Nemr, uno de los fieles que padece sordera, explicó que cuando viajó por su propia cuenta a la Peregrinación Mayor, a la Meca (Arabia Saudita) no pudo realizar todos los ritos porque no había quien le ayudara.
«Nosotros queremos ser tratados como cualquier otro ser humano, como todos los musulmanes», expresó.
El joven dice que «no hay alguna referencia en el Corán que diga algo sobre las personas sordas, sin embargo hay una narración del Profeta (BPD) que dice que los ciegos irán al paraíso, y eso cuenta para nosotros los que padecemos de sordera»
Fuente: AFP
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