En cualquier caso, debe hacerse notar que la primera y segunda concepción no serán objeto de nuestro estudio, puesto que: Primeramente, tanto nuestra concepción como la de todas las otras religiones Divinas no se corresponden con las primeras dos, sino que implican algo más general, sutil, y trascendente.
En segundo lugar: En lo que hace a las dos primeras concepciones, nosotros no disentimos con los materialistas y aquellos que niegan la Resurrección, en el sentido que incluso ellos las aceptan.
En tercer lugar: La primera concepción no es global, puesto que no incluye a todas las personas, sino que se restringe a los artesanos, artistas, escritores, etc., siendo que la Resurrección considerada en Islam y las otras religiones Divinas incluye a todas las personas. Por otro lado, la segunda concepción carece de los aspectos morales y espirituales que normalmente se esperan de la creencia en la Resurrección. En otras palabras, la creencia en la Resurrección se considera una fuente de espiritualidad y virtudes, siendo que, la segunda concepción deja en el olvido estos fundamentales resultados.
En cuanto a la tercera concepción, aunque en principio no es incompatible con las creencias del Islam y otras religiones Divinas respecto a la Resurrección, e incluso puede llegar a aceptarse en general, sin embargo, no podemos circunscribir a la misma la concepción islámica de la Resurrección, sobre todo, cuando consideramos las objeciones que enfrenta. Por ejemplo, según esta concepción, el ser humano después de la muerte se une con la Entidad Única, y en ese estado no advierte su individualidad o incluso su distinción, similar a una gota de agua que se une con el océano. Esta teoría sostiene que una vez que la gota se une con la Entidad entera (el océano), ésta no preserva su identidad.
Es por eso que en adelante nuestra discusión sobre la Resurrección será en base a la cuarta concepción, por supuesto, considerando particularidades que señalaremos durante nuestra exposición.
Fuente: Islamoriente