Ellos esperan que los resultados de las urnas decidan no sólo el futuro económico del país, sino también que brinden seguridad y que los incidentes como los sucedidos en Takbai y en la mezquita de Krisek no se repitan.
Julkifli Saleh, jefe de la aldea de Bu Ai Ko, dijo que la gente en las provincias del sur aspiraba a vivir en paz y armonía y sobre todo vivir en un lugar en el que puedan llevar a cabo sus actividades económicas sin temor.
«Es difícil para nosotros salir a ganarse la vida cuando no hay paz. Estamos esperando que la paz y la armonía regresen», señaló a Bernama durante una reunión de aldeanos.
Una anciana, Mat Jin Wahab, de 77 años, apuntó que los disturbios en las provincias del sur fueron causados por el propio pueblo.
«El gobierno ha hecho todo lo posible. Es responsabilidad de las personas vivir vidas pacíficas o de otra manera», subrayó.
Fuente: Bernama
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