La juventud de todo el mundo memoriza el Corán y esto no es nada extraño, pero alabado sea Dios, que Umm Saalih memorizó el Corán cuando tenía 82 años de edad.
Aquí está una entrevista con ella:
Q- ¿Qué razón te llevó a memoriza el Corán después de tantos años?
A- Yo siempre quise memorizar el Corán desde que era joven. Mi padre siempre hizo súplica a Dios para que yo memorizara el Corán, como el mismo y como sus hermanos mayores de mi familia que habían memorizado el libro santo de Dios, por eso memorice al principio como tres partes y entonces después llegué a la edad de 13 años, me casé y me mantuve muy ocupada en la casa y con los niños. Después de tener siete hijos, mi esposo falleció. Todos mis hijos eran jóvenes por lo que ocupé mi tiempo en educarlos, y después que ellos crecieron y se casaron, y tuve más tiempo para mi misma. Por eso, la primera cosa que me enfoqué fue al Corán.
Q- Díganos sobre su travesía con el Sagrado Corán.
A- Mi hija más joven iba a la secundaria y ella era la más cercana a mí del resto de mis hijos, y la más querida ya que ella se quedó conmigo después que sus hermanas mayores se casaron y se ocuparon de sus vidas, también porque ella una muchacha quieta, muy correcta y muy buena. Aunado a eso, ella estaba interesada en aprender el Noble Corán y sus maestras la motivaban. Además, ella era muy entusiasta y siempre me decía de muchas mujeres que tenían una gran motivación por memorizar el Corán y fue ahí cuando yo empecé.
Q- Dinos sobre el método de memorización.
A- Nosotros asignamos 10 versículos (tanto ella como su hija que estudiaba la secundaria). Cada tarde solíamos sentarnos juntas, ella leía y yo lo repetía tres veces, entonces ella me explicaba el significado, ella me repetía los versículos antes de de irse a la escuela.
Ella también grababa las recitaciones del sheik Al-Husary repitiendo cada versículo tres veces y yo continuaba escuchando la recitación la mayoría de las veces. Al día siguiente, iríamos por los diez versículos siguientes si la memorización había sido buena. De otra manera, pospondríamos la memorización de otros versículos adicionales hasta el día siguiente. Sin embargo, asignábamos los viernes para revisar las memorizaciones de toda la semana; y esta fue la travesía desde el inicio.
Durante cuatro años y medio, yo memoricé 12 partes de la manera que les describí, entonces mi hija se casó. Cuando su esposo supo de nuestra memorización, el rentó una casa cerca de la mía para que continuáramos con nuestro proceso de memorización. Aunado a eso, él nos motivaba y algunas veces se sentaba con nosotros a escuchar la explicación y la enseñanza.
Entonces después de tres años de su casamiento, mi hija se ocupó con sus hijos y con los quehaceres del hogar. Nuestro programa fue interrumpido, pero eso no la hizo a ella rendirse, ella buscó una maestra especial para que continuara la travesía bajo su supervisión, por lo que yo completé la memorización con la ayuda de Dios.
Fuente: Saudi Gazette
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