Rafael Lantigua, mitad afro-americano mitad dominicano-americano, enteramente musulmán, tiene una manera fácil de describir su extraño viaje de la armada a las fuerzas aéreas veteranas.
El recorrido de Lantigua empezó a la edad de 11 años, cuando fue a la biblioteca de la armada en Oklahoma y vio un libro que no conocía, el Corán.
Actualmente, el tiene 32 años de edad y está ubicado en Omaha reclutando personas pakistaní-americanas y refugiados de Sudán para la guardia nacional de Nebraska, por la noche se dedica al estudio de la teología islámica.
Según los oficiales de la guardia nacional de Nebraska, el es el primer musulmán candidato para ser capellán en los 372 años de la historia de la guardia, cuyo origen viene de las milicias coloniales.
“Me veo a mí mismo como un puente entre los dos mundos, ya que puedo estar en ambos lados”, dijo Lantigua.
La propia biografía de Lantigua es lo suficientemente diversa a la de su rival Barack Obama.
Nació en Columbia, S.C., durante su infancia, Lantigua estuvo por un lado del lado de la iglesia bautista del sur y por otro lado de las misas de la iglesia católica. Por lo que él empezó su recorrido religioso, leyendo a John Locke y a Santo Tomás de Aquino cuando la mayoría de sus amigos jugaban nintendo u otros juegos.
El estudio la traducción al idioma inglés del Corán. El leyó la biografía de Malcolm X y aprendió sobre las prácticas del Islam como se practicaban en África, en Europa y en el medio oriente.
A la edad de 17 años, entró a la mezquita del Carolina del Norte y se convirtió al Islam. Tres días después, se incorporó al entrenamiento de las fuerzas aéreas. Durante años, su creencia y su trabajo en las fuerzas aéreas se entrelazaban, tomó clases para hacerse comandante y especialista en controles, pero por otro lado también se convirtió en imam, certificado para dirigir los servicios de oraciones y para enseñar su fe a otros.
Que día que cambió todo, Lantigua iba en un avión vestido con ropa islámica, junto a su hija de 4 años de edad, el piloto anunció sin ninguna explicación que el avión haría un aterrizaje no programado en Little Rock, Arkansas.
Lantigua camino a la terminal con su hija en brazos, y vio en la TV como se estrelló el segundo avión en el Centro de comercio mundial, él sintió como los ojos de las otras personas lo miraban de mala manera debido a la ropa que llevaba.
Un año después, Lantigua ya estaba en la base de las fuerzas aéreas de Bagram, en Afganistán.
Después de su regreso a los Estados Unidos, empezó a trabajar en la oficina de las fuerzas aéreas de la base Offutt, pero esta vez fue enviado a Irak. El participó en la caería de Saddam Hussein y sus hijos y en ese tiempo trabajaba en las tropas de Estados Unidos cuando mataron a Uday y Qusay Hussein.
Otro día. Lantigua escuchó en un reporte que un bombero suicida había atacado el edificio de las Naciones Unidas, de inmediato, los doctores militares le solicitaron hablar en árabe con las víctimas del ataque, aunque no pudo traducir mucho los términos médicos, pero mejor recitó oraciones islámicas sosteniendo las manos de las víctimas. Lantigua dijo que las personas que murieron ahí eran verdaderos musulmanes y no eran terroristas.
“El Corán está en contra de la opresión, dice que no debes matar mujeres ni niños ni personas de la tercera edad”.
El año pasado, Lantigua dejó las fuerzas armadas y se unió a la guardia nacional para conseguir el puesto de capellán. Inicialmente, los guardias oficiales le dijeron que el podría convertirse en el primer capellán musulmán de la historia en la guardia de Nebraska.
En las noches y durante los fines de semana, Lantigua está con su esposa e hijos, pero por otro lado continúa su curso a distancia en el programa del seminario islámico de Hartford, donde estudia las relaciones islámicas-cristianas. Nadie está seguro cuándo terminará sus estudios religiosos, pero yo creo que él será el tipo de persona que si alguien necesita algo, sin duda le ayudará, dijo el pastor luterano Rod Armon.
Lantigua cree que su infancia entre las dos iglesias, su primer encuentro con el Corán, su experiencia con los ataques del 11 de septiembre y sus viajes a Irak y Afganistán, lo han dirigido a este punto.
“Cuando miro hacia atrás, esto no parece como una coincidencia”.
Fuente: Omaha World-Herald
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