Este artículo presenta algunas partes de los discursos del Ayatolá Bajyat sobre la imposibilidad de apoyarnos en nuestros propios puntos de vista y la necesidad de recurrir al Corán y al Etrat (P), para no alejarnos del verdadero objetivo de la creación que es la adoración divina. «Aquellos que dicen querer al Corán; pero no quieren a Etrat, en verdad no quieren tampoco al Corán, lo contrario es también verdadero, quien no quiere a Etrat rechazan al Corán. Estas dos «opciones» son intrínsecas e inseparables. Todos los profetas son iguales y tenían el mismo mensaje, es por esta razón que el Profeta del Islam (PB) ha declarado: «No dices esto (Dios es único) para ser salvos: «قولوا لا اله الا الله تفلحوا».
Más adelante dice: «Aquel que responda a mi invitación, será mi sucesor y mi ministro», nadie respondió a esta tercera invitación, excepto Hazrate Ali (P), quien se levanto y dijo que estaba listo para apoyar al Profeta (PB).
«La formula «لا اله الا الله», pone cada cosa en su lugar, aquellos que creen verdaderamente en estas palabras es un verdadero creyente y un chiíta; ya que el Monoteísmo encierra todas estas cosas. Por consecuencia todo creyente debe reconocer la unicidad divina, la profecía (PB) y la sucesión de los doce Imames Inmaculados (P). El rechazo de uno de ellos aumenta el rango de errores, hasta mermar la cualidad del Monoteísmo. Es por esta razón que con el llamado al Monoteísmo y al Islam, el Profeta (PB) ha apelado inmediatamente al respeto de su sucesor.
Todos los escalones del Monoteísmo, la Profecía y el Imamato se suceden naturalmente y por ende, el rechazo del Imamato, es el rechazo de la Profecía y el rechazo de la Profecía es el rechazo del Monoteísmo como lo ha explicado el Príncipe de los Creyentes, el Imam Ali (P), en numerosos discursos», escribió el Ayatolá Bajyat.
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