Por seis votos contra uno, los jueces europeos han estimado que la libertad de expresión de Jean-Claude Fernand Willem, no había sido violada, como él había reclamado.
La mayoría de los jueces han dado la razón a la jurisdicción francesa, estimando que el ex-alcalde no había sido condenado por sus opiniones políticas sino por haber incitado a la población a un acto discriminatorio y de hecho condenable.
En un consejo municipal en octubre 2002, el alcalde había anunciado su intención de demandar a sus proveedores boicotear a los productos israelíes para protestar contra la política realizada por el gobierno israelí en contra del pueblo palestino.
Debido a la demanda de los representantes de la Comunidad Israelí del Norte, el alcalde había permanecido tranquilo en un primer momento pues había sido condenado a pagar una multa de 1000 euros por provocar a la discriminación nacional, racial y religiosa.
Frente a la Corte Europea, el Sr. Willem ha tratado de hacer valer su llamado al boicot inscrito en un debate político en torno al conflicto israelí-palestino, y transformándolo de interés general. Su condena constituye por consecuencia, de acuerdo a él, una violación a su libertad de expresión.»
De acuerdo a cinco de los seis jueces de Estrasburgo, al contrario, la condena del Sr. Willem ha sido motivadas por el objetivo legítimo de proteger los derechos de los productores israelíes y ello ha sido por lo tanto «necesario en una sociedad democrática», de conformidad a la Convención Europea de los Derechos Humanos.
Solamente, el juez checo Karel Jungwiert ha estimado que las declaraciones denunciadas reflejan «la expresión de una opinión o de una posición política de un funcionario sobre una cuestión de actualidad internacional.»
Fuente: AFP
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