Senegal, que alberga desde el año 1983 al Banco Islámico de Desarrollo (BID), intenta posicionarse como una zona de estas estructuras financieras. Sometida a las restricciones éticas, la finanza islámica prohíbe la especulación, la búsqueda de interés, así como el financiamiento de actividades prohibidas por el Islam como el comercio de alcohol y los juegos de azar.
África occidental, una región de gran proporción musulmana, podrá beneficiarse de las cualidades de este sector en desarrollo constante, a pesar de la crisis internacional. Sin embargo, Le Quotidien, piensa que la falta de recursos humanos en África no frena su expansión. Si ellos quieren responder a la fuerte demanda suscitada por la finanza islámica en el mundo, Senegal y los países del Golfo no podrán prescindir de capacitar a expertos suplementarios en este campo.
Fuente: courrierinternational
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