Un británico de 30 años, Jamie Knowlson, ha querido poner en contacto directo a los musulmanes de su región con la carne que su religión les prohíbe comer. Además del jamón introducido en los zapatos de los creyentes, el individuo también se ha entretenido colocando pedazos de puerco en las defensas de la mezquita.
Arrestado un poco después de su acción, Jamie Knowlson ha señalado que se trataba de una broma. Y ha sido obligado a presentar sus disculpas a la comunidad musulmana.
Sus disculpas habrán servido al menos para mitigar su sanción. Ya que él podría haber enfrentado una pena de dos años de prisión, Knowlson finalmente ha sido condenado a seis meses con indulto por hostigamiento racial y religioso. Él deberá también realizar 15 horas de trabajo social.
Fuente: 7sur7
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