De acuerdo a Aljazeera, miles de personas se han concentrado en la avenida Bourguiba, en el centro de Túnez, en el mismo lugar en donde una gran multitud se ha concentrado hace un año para informarse sobre la caída de Ben Ali, después de 23 años en el poder sin partícipes.
Después, Túnez se ha convertido en un modelo para las reformas democráticas en el mundo árabe. Su revuelta ha rediseñado el paisaje político de la región, inspirando las revoluciones en Egipto y en Libia, y los levantamiento en Yemen.
Ante los embajadores, personalidades tunecinas e invitados, los tres dirigentes del nuevo poder ejecutivo tunecino, el presidente Moncef Marzouki, el presidente de la Asamblea Constituyente, Mustapha Ben Jaafar, y el jefe del gobierno Hamadi Jebali, han tomado su turno para felicitar por el primer aniversario de la revolución y agradecer a sus mártires.
El prisionero político bajo el gobierno del derrocado Ben Ali, Moncef Marzouki, hoy presidente de la República, declaró el día como feriado. Dicho evento se caracterizó por la conmutación de penas a 9000 prisioneros y 122 penas de muerte. La ceremonia oficial de las conmemoraciones comprendió una ceremonia a la cual han asistido el mandatario del Estado de Qatar, Libia y Argelia.
El nuevo primer ministro de Túnez, Hamadi Jebali, pidió un día de oración por Túnez, quien con su ejemplo “ha abierto la vía a la primavera árabe”, y a enviado un mensaje de esperanza a todos los pueblos ávidos de libertad.
En un comunicado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, elogió el coraje del pueblo tunecino, cuyo eco se ha sentido en toda la región, donde otros pueblo, animados por la acción de sus hermanos y hermanas tunecinas, han tenido el valor de hacer valer sus justas aspiraciones».
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