El hombre, un musulmán llamado Hamad al Naki, se ha declarado inocente durante la audiencia en mayo, declarando no ser el autor de los mensajes que se le imputan y afirmando que su cuenta en Twitter había sido pirateada.
El juez lo ha declarado culpable de los insultos al Profeta y a la esposa del Profeta, de blasfema hacia el Islam, de incitar conflictos sociales, de insultar a los dirigentes sauditas y bahreiníes y de utilizar su teléfono móvil para difundir dichas declaraciones.
Fuente: Lefigaro
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