Hoy en día atestiguamos entre las naciones del mundo, una aspiración por la soberanía de un nuevo pensamiento y de una nueva escuela y sin duda alguna, ningún pensamiento a salvo del pensamiento divino y de la escuela del último Profeta (PB), no podrán responder a esta aspiración.
Como consecuencia, la gran responsabilidad de presentar y definir dicha idea recae en el pueblo iraní.
Las ceremonias del Hach brindan la ocasión excepcional y la inmensa ocasión de propagar la idea de la revolución.
A medida que las ideas revolucionarias resultan más brillantes, los enemigos se encolerizan cada vez más, en dichas condiciones, hay que actuar con más inteligencia, a fin de poder realizar bien la misión principal, que es transmitir el mensaje de la revolución y del verdadero Islam.
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