El ayatolá Hashem Hashemzadeh Harissi, miembro de la Asamblea de Expertos, en un encuentro con la prensa el 12 de julio 2013, en ocasión de la llegada de Ramadán, ha declarado que este mes era una ocasión para luchar contra las desviaciones ideológicas que afectan a la comunidad y que los religiosos deberían encontrar una solución a las masacres de chiitas y a las demandas de los extremistas salafitas.
«Asesinar es un gran pecado en el Islam, matar a una persona es descrito en el Corán como matar a toda la humanidad, para evitar que este pecado se expanda en la sociedad. Matar a una persona es como matar a su descendencia y es mucho más que un simple crímen contra una persona.
Esto es un pecado capital y una guerra contra el Islam y las criaturas de Dios, incluso si esta persona es culpable, las condiciones para condenar a muerte a una persona son muy complejas y numerosas. Matar chiitas durante el mes de Ramadán, un mes de oración, seguridad y paz, en donde el sueño o la simple respiración de los creyentes son una oración, es como matar al Imam Ali (P).
El crimen durante este mes tiene consecuencias muy graves más que en otros periodos del año y atrae la cólera divina. Los religiosos e intelectuales del mundo islámico que se preocupan por el futuro del Islam, deben reunirse y encontrar una solución al problema de los extremistas salafitas y las desviaciones ideológicas wahabitas.
Las reuniones en las mezquitas durante este mes, son la ocasión para denunciar estos terribles crímenes y restaurar la imagen de los musulmanes en el mundo. Las Ong´s y las organizaciones de defensa de los derechos humanos deberían jugar un rol activo en este campo y reducir estos actos de violencia que destrozan a la comunidad», declaró Harissi.
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