Él ha afirmado que esta medida representa un ataque flagrante a la mezquita y afecta los sentimientos de los musulmanes de todo el mundo.
«Esta medida conducirá a suprimir los monumentos islámicos y árabes en la ciudad sagrada de Jerusalén, con la amenaza de intensificarse el conflicto y la anarquía en toda la región a niveles imprevistos», ha señalado el muftí en un comunicado de prensa.
Las agrupaciones extremistas sionistas demandan construir el supuesto templo en la región oriental de la mezquita Al Aqsa, específicamente en las explanadas de la mezquita Al Aqsa.
Hussein ha declarado que esta acción es parte de una política sistemática con miras a imponer los objetivos sionistas en la región, aprovechando la preocupación del mundo árabe en sus asuntos internos.
«La ciudad ocupada de Jerusalén continuará siendo islámica, instando a todo el mundo, incluyendo las fundaciones oficiales, humanitarias y jurídicas a detener el plan israelí, poniendo atención al mismo tiempo al plan que busca demoler la ciudad santa y afectar la sacralidad de Al Aqsa», agregó Mohamed Hussein.
Fuente: CPI
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