Hajj es una fuente de la cual brotan bendiciones divinas. Cada uno de ustedes, peregrinos dichosos, al tener la oportunidad de limpiar sus cuerpos y corazones a través de estos rituales llenos de espiritualidad,aprovechen de las bendiciones, la honra y el poder de Dios para toda la vida.
Ser humilde y sumiso ante Dios, misericordioso, cumplir las responsabilidades de ser un musulmán, mantener viva la fe y la energía en el mundo, tener misericordia y compasión en el trato con los hermanos, dotarse de autoconfianza y valentía para enfrentar las dificultades, tener esperanza y confianza en Dios en todas partes y para todo y, en definitiva, la creación y la configuración de un ser humano como un verdadero musulmán en el campo de la educación y preparación divina, y después, cada uno adornado con estas joyas, las puede regalar a su pueblo, país y por fin a la nación islámica.
Hoy en día, la nación musulmana necesita más que nada a hombres que tengan fe y sinceridad, junto a conocimiento y acción, también, aumentar la resistencia ante los enemigos mediante la autoconstrucción espiritual.
Esta es la única manera de salvar a la gran comunidad musulmana de las dificultades y los conflictos creados por los enemigos o por la fragilidad de la fe desde las épocas pasadas.
Sin lugar a dudas, la época actual, es la del despertar de los musulmanes y el recuperación de su identidad, una realidad que se puede notar en los desafíos que viven los países islámicos. En tales circunstancias, la voluntad basada en la fe y el juicio puede resultar en la victoria ante los retos que enfrenta la comunidad musulmana, allanando así, el camino hacia el destino de la dignidad y la grandeza.
La otra parte, que no soporta el despertar y el honor de los musulmanes, ha entrado en la arena con todo su poder y sus herramientas de seguridad, militares, económicas y propagandísticas, trata de reprimir a los musulmanes y hacer que se preocupen entre ellos mismos.
Una mirada hacia la situación de los países del Asia occidental, desde Paquistán y Afganistán hasta Siria, Irak y Palestina; los países del Golfo Pérsico y los países del norte de África, desde Libia, Túnez y Egipto hasta Sudán, y otros países, revela muchas realidades. Las guerras civiles, los fanatismos religiosos, las inestabilidades políticas, la promoción del terrorismo cruel, la aparición de los grupos y movimientos extremistas que con la brutalidad parten los cuerpos y muerden los corazones, hombres armados que matan a los niños y las mujeres, decapitan a los hombres y violan a las mujeres e incluso en algunos casos cometen estos crímenes vergonzosos y repugnantes en nombre de la religión, todo esto es producto del plan diabólico e imperialista de los servicios de seguridad extranjeros y sus cómplices en el nombre y bajo la bandera de la religión.
Ciertamente, bajo tales condiciones, no se puede esperar que los países musulmanes resuelvan sus vacíos materiales y espirituales y logren la seguridad, el bienestar, el progreso científico y el poderío internacional, que constituyen bendiciones del despertar y de la recuperación de la identidad. Esta trágica situación podría frustrar el despertar islámico, arruinar la disposición espiritual creada en el mundo islámico, volver a arrastrar a las naciones musulmanas hacia el estancamiento, el aislamiento y la decadencia y dejar en el olvido asuntos tan importantes como la salvación de Palestina y de otros pueblos musulmanes de las agresiones de Estados Unidos y el sionismo.
La solución básica de este problema reside en los dos puntos clave siguientes, ambos considerados las lecciones más destacadas del Hajj:
Primero, unidad y fraternidad de los musulmanes bajo la égida del monoteísmo.
Segundo, conocer la estrategia del enemigo y combatir sus planes y métodos.
Fortalecer el espíritu de la hermandad y la solidaridad es la gran lección del Hajj. Allá, incluso está prohibido las disputas y los insultos unos a otros. Allá, el vestido, las acciones y los movimientos idénticos, así como el comportamiento amable significan la igualdad y la fraternidad de todos los que creen en este centro del monoteísmo y lo aman. Esta es la respuesta explícita del Islam a toda idea y creencia que excluye del círculo del Islam a un grupo de musulmanes creyentes de la Kaaba y el monoteísmo.
Los elementos takfiríes que hoy en día son manipulados por los sionistas opresores y sus valedores occidentales, cometen horribles crímenes y derraman la sangre de musulmanes inocentes. Asimismo, aquellos llamados religiosos y vestidos de clérigo que atizan el fuego del conflicto entre chiíes y suníes deben saber que el espíritu del ritual del Hajj rechaza lo que alegan.
Yo, al igual que muchos otros ulemas del Islam y los que se preocupan por la comunidad islámica, reitero que cualquier dicho y acción que origine desacuerdos entre los musulmanes, el insulto a las santidades de cualquiera de las sectas islámicas o la excomulgación de una de las mismas equivalen a servir al campamento de la blasfemia y el politeísmo, pues traicionan al Islam y son religiosamente ilícitos.
El segundo punto es conocer al enemigo y sus métodos. En primer lugar, no hay que ignorar al enemigo rencoroso. El rito de Rami al-Yamarat (apedrear a Satanás) durante el Hajj es símbolo de no ignorar al enemigo. En segundo lugar, no se debe incurrir en errores a la hora de identificar al enemigo principal, o sea el frente de la arrogancia mundial y la red criminal del sionismo. Y en tercer lugar, hay que identificar bien los métodos de este enemigo que consisten en sembrar discordias entre los musulmanes, promover la corrupción política y moral, aplicar la política de soborno a la élite, ejercer presiones económicas contra las naciones y cuestionar las creencias islámicas, además se debe identificar así a los que les sirven consciente o inconscientemente.
Los gobiernos imperialistas, liderados por EE.UU., a través de amplios y avanzados medios de comunicación, ocultan sus verdaderos rostros y, proclamando defender los derechos humanos y la democracia, siguen un comportamiento engañoso ante la opinión pública del pueblo de las diferentes naciones.
Ellos alegan abogar por los derechos de las naciones, mientras los pueblos musulmanes más que nunca sienten el fuego de los complots que ellos traman sobre su cuerpo y su alma. Echar un vistazo al pueblo oprimido de Palestina, que desde hace decenas de años y a diario es herido por los crímenes del régimen sionista y sus aliados, o miren a países como Afganistán y Paquistán, donde el terrorismo, nacido de las políticas del imperialismo y sus adláteres regionales, ha amargado la vida de sus pueblos, o dirijan su mirada a Siria, que bajo la excusa de defender la corriente de la Resistencia antisionista, ha sido convertida en blanco de ataques de las potencias hegemónicas internacionales con la ayuda de sus agentes regionales y ahora vive una guerra civil, o en Baréin o en Myanmar, países musulmanes cuyos pueblos de diferentes maneras están tristes y olvidados, mientras sus enemigos cuentan con apoyos y, por último, se puede mencionar a otras naciones, que consecutivamente han sido objeto de las amenazas de EE.UU. y sus aliados con ataques militares, sanciones económicas o sabotaje a la seguridad, en todos estos casos se puede ver la verdadera cara de los líderes del sistema dominante.
Las élites políticas, culturales y religiosas en todo el mundo islámico se deben comprometer a revelar estas realidades, ese es el deber moral y religioso de todo nosotros. Los países del Norte de África, que lamentablemente hoy en día viven profundas discrepancias internas, más que otros, deben atender a este deber, es decir, conocer al enemigo, sus prácticas y sus trucos. Lo que sigue a las discrepancias y la negligencia internas es el peligro de la guerra civil en estos países, una gran amenaza que dejará daños irrecuperables para las naciones islámicas.
Sin embargo, no tenemos duda alguna que las naciones regionales levantadas tras visualizar el Despertar Islámico, con la ayuda y el permiso de Dios, no permitirá que retrocedan las manecillas del tiempo y se repita la era de los gobernadores corruptos, dependientes y dictatoriales, aunque las negligencias del rol de las potencias hegemónicas en crear complots e injerencias destructivas, hace difícil esta tarea y causa que se retrase algunos años la creación de una era de dignidad, de seguridad y de bienestar. Creemos de todo corazón en la fuerza de las naciones y en el poder de Dios, Sabio, que da voluntad, fe y conciencia a las masas, pues lo hemos observado y experimentado en nuestros corazones durante más de tres décadas de la vida de la República Islámica de Irán. Nuestra voluntad es una convocatoria a todas las naciones musulmanas por la experiencia de sus hermanos en este país honorable y sin descanso.
Pido a Dios, Todopoderoso, lo mejor para los musulmanes y la eliminación del engaño del enemigo. Pido a Dios aceptar a sus fieles en su Peregrinación Mayor a la Meca y les dé salud en cuerpo y alma, así como un precioso recuerdo espiritual para todos los peregrinos de la Casa de Dios.
Que la paz y la misericordia de Dios así como sus bendiciones sean sobre vosotros.
Saludos sean para Uds. y las bendiciones de Dios les acompañen
Seyed Ali Jamene