
Mientras los musulmanes chinos esperaban que el administrador de los lugares sagrados musulmanes (La Meca y Medina) protestaran por las violaciones que afectan particularmente a la minoría islámica de los uigures, Bin Salman dijo que China tiene derecho a protegerse de los terroristas para garantizar su propia seguridad.
El príncipe hereditario saudita se sumó para apoyar las políticas del gobierno chino y para fortalecer los lazos con China.
Pekín justifica la persecución contra la minoría islámica con argumentos como la lucha contra el terrorismo.
Casi 10 millones de musulmanes pertenecientes a la etnia turca de los uigures viven en la provincia noroccidental de Xinjiang, sufriendo muchas discriminaciones culturales, religiosas y económicas por parte del gobierno.
Según representantes de la comunidad uigur en el exilio y organizaciones internacionales para la defensa de los derechos humanos, alrededor de 1 millón de musulmanes en esta región están encerrados en campos de concentración en condiciones inhumanas.