
En Montreal, los jóvenes, y especialmente las mujeres jóvenes, asisten regularmente a asociaciones y cafés musulmanes, y siguen ciertas reglas islámicas, como ayunar o prohibir la carne de cerdo, sin convertirse al Islam.
Algunas mujeres, a pesar de la propaganda antiislámica que se está desarrollando en Canadá, ven el Islam como una forma de volver al modelo familiar tradicional donde se valora el papel de madre y esposa.