
Este miércoles, la capital iraní es una vez más anfitriona de una epopeya de presencia; una nación que, desde el inicio de la guerra impuesta por el régimen sionista y Estados Unidos y el martirio de su líder, se congregan en las calles y las plazas para compartir su duelo y elevar un grito unísono que llegue a los oídos del enemigo.
Miles de iraníes se congregaron el miércoles en la plaza Enqelab, para dar el último adiós a 84 mártires de la fragata Dena, al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, y su hijo, y al jefe de la Organización Basiy (Fuerzas voluntarias), el general de brigada, el mártir Gholamreza Soleimani.
Los cuerpos sagrados de estos mártires son escoltados por una inmensa multitud de personas que ayunaban y que se habían dirigido a la plaza Enqelab desde horas antes, hasta el cementerio de los Mártires (Meray).
es.irna