
Cuando Salwan Momika, conocido por profanar públicamente el Corán en Suecia, entró en la tienda de un comerciante cristiano, no fue recibido con servicio sino con rechazo: el propietario se negó a venderle y lo expulsó de inmediato.
El comerciante cristiano se negó a vender productos a Momika, un refugiado iraquí, y lo expulsó de la tienda.
El comerciante, que también es de origen iraquí, expresó su desaprobación diciendo: “Ten un poco de vergüenza.
Ese tipo de palabras no se dicen sobre personas honorables.
Tus acciones han causado daño no solo a la gente en general, sino también a nosotros.”
Momika ganó atención internacional en 2023 por una serie de manifestaciones en las que quemó ejemplares del Corán.
Sus acciones, realizadas a menudo bajo las llamadas protecciones de “libertad de expresión” en Suecia, provocaron una condena generalizada en el mundo musulmán, generaron tensiones diplomáticas y suscitaron debates en Suecia sobre los límites de la libertad de expresión y el equilibrio entre las libertades civiles y la sensibilidad religiosa.
El incidente con el comerciante cristiano refleja un sentimiento creciente entre algunos suecos —incluidos miembros de otras comunidades religiosas— que se oponen a las acciones de Momika.
Aunque las leyes suecas protegen este tipo de manifestaciones, la negativa del comerciante a atender a Momika subraya cómo cada vez más personas optan por distanciarse de esta figura controvertida por motivos personales, éticos o religiosos.
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