Un funcionario del Consejo de los Derechos Humanos de Birmania, declaró que los detenidos han estado sometidos a actos de tortura y que las prisiones en las que se encuentran tienen condiciones infrahumanas, sumado al hecho de que los detenidos no reciben la alimentación que los prisioneros de otras cárceles reciben.
Los musulmanes condenados alegan que fueron detenidos arbitrariamente e sometidos a tres meses de tortura por parte de los guardias de las prisiones.
Las autoridades de Birmania han transferido a un gran número de prisioneros de la cárcel de Busadong, especialmente a niños, ancianos y enfermos hacia otros centros de detención, previo a la visita de algunos encargados de los derechos humanos.
Fuente: IINA
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