«No se le dice nada a las muchachas indecentes, y nosotras somos acosadas, nosotras las hijas del Islam» clamó, Iman Ahmed, una estudiante de derecho de 21 años, que usa un niqab negro, a través del cual sólo sus ojos están visibles.
La inmensa mayoría de las estudiantes musulmanas usan el Hiyab, pero son las que han optado por usar el velo facial (Niqab) a las que se les ha pedido que se lo quiten o que dejen la residencia universitaria.
El ultimátum ha suscitado una virulenta controversia y el descontento de los islamistas, que ha sido respondido la semana pasada por Abdel al-Hay Ebaid, decano de esta universidad situada a la orilla de un gran centro industrial.
«Lo que quiero, es proteger a las estudiantes de los individuos que se podrían colar disfrazados bajo un niqab», afirmó, añadiendo: «sus padres me matarían si un hombre se infiltrara en el hogar de sus hijas»
Dicha razón es considerada sólo un pretexto por aquellos que están a favor como por los que están en contra del ‘niqab’. Pero mientras los primeros se congratulan por haber asestado un golpe al fanatismo y al Islam desviado, los segundos creen que es un atentado en contra de la libertad y el verdadero Islam.
Facultades, como la de Ain Chams y la Universidad Americana del Cairo, crisol de la nueva elite, han intentado estos últimos años oponerse al ‘niqab’ que predican los ulemas salafistas egipcios y sauditas.
«No acepto que se diga que el ‘niqab’ es una obligación», afirmó Soad Saleh, profesora de derecho islámico, y ex-decana de la Facultad Femenina de Estudios Islámicos de Al-Azhar.
Fuente: AFP