Motivados por el categórico triunfo electoral, además de la caída de Donald Rumsfeld, jefe del Pentágono, los demócratas han comenzado ya las labores para que las cosas cambien en Irak y vislumbran el retiro gradual de las tropas estadounidenses.
Los nuevos líderes de la mayoría parlamentaria se quedaron complacidos con la demisión de Rumsfeld, el rostro de los fracasos en Irak. Sin embargo, no se quieren quedar sólo con eso, sino que han comenzado a pensar en el inicio del regreso a casa de los más de 150.000 soldados desplegados en el país árabe.
«Para lograr estabilizar a Irak, se necesita primero que nada el redespliegue» de las tropas, expresó ayer el legislador demócrata John Murtha, que se ha mantenido como uno de los más firmes partidarios del regreso a casa de los soldados de Estados Unidos.
Fuente: EFE