-------------------------------------La ética cristiana
La raíz de la ética cristiana se encuentra en la Torá Judía, pero los aspectos propios de la ética cristiana se pueden explorar mejor estudiando las enseñanzas de Jesús en los cuatro Evangelios Canónicos [1]. Por supuesto, debe señalarse que no existe un informe detallado de las enseñanzas éticas de Jesús en los Evangelios. Preston dice: «El cuarto Evangelio refleja a su manera las características de la enseñanza ética de Jesús. No hay reglamentación sobre ningún tema específico. La concentración yace en el desafío radical que trae Jesús a las costumbres aceptadas [es decir, la enseñanza de la ética Judía derivada de la Torá].» [2] El Sermón del Monte (Mateo 5-7) es la recopilación más considerable de las enseñanzas de Jesús. Aunque hayan existido muchos exámenes críticos e históricos de los Evangelios, indudablemente la fuente más importante para el Cristianismo en la actualidad es la Biblia.
Para ser capaces de estudiar la ética cristiana, aparte del estudio de su fundación en el ministerio de Jesús tenemos que estudiar las partes interpretativas del Nuevo Testamento. El intérprete de Jesús del cual se tienen más evidencias es Pablo. Parece que Pablo es el primer cristiano a quien se le pidió que interpretara la ética cristiana para lidiar con problemas particulares presentados por las iglesias.
-------------------------------------La ética islámica
Hay dos fuentes principales para la ética islámica: el Corán y la Sunnah. El Corán es considerado por los musulmanes como el Libro Celestial, generado únicamente a partir de la revelación Divina. Los musulmanes creen que tanto el significado como las palabras del Corán provienen de Dios. En la práctica, no hay mucha controversia entre los musulmanes con respecto a la interpretación de esos versículos del Corán que están relacionados con la moralidad o con el sistema moral coránico.
La Sunnah puede ser considerada como la aplicación de las enseñanzas coránicas a los problemas de la vida como se ejemplificó en las acciones del Profeta, sus dichos y aprobaciones (de las acciones o dichos de otros en su presencia). Por lo general la Sunnah contiene más detalles.
Para la Shi’ah, la Sunnah incluye tanto la Sunnah del Profeta Muhammad, como la de su descendencia, Ahl-ul Bait, quienes son considerados como los herederos del conocimiento y quienes perpetúan su misión presentando y explicando las enseñanzas islámicas puras exactamente de la forma que fueron reveladas al Profeta. La rica literatura de los Imames de la Shi‘ah sobre los temas éticos es una gran ayuda para los Shi‘itas en clarificar las visiones islámicas con respecto a temas éticos detallados.
Para la Shi’ah y algunos otros musulmanes, otra fuente importante del entendimiento del Islam es la razón o el intelecto, al-aql. Aunque la fuente principal para enfatizar en el papel de la razón es el Corán mismo, ha existido una disputa entre las escuelas de pensamiento teológicas sunnitas con respecto al papel de la razón y cómo establecer un equilibrio entre la razón y la revelación. La disputa entre los Ash‘aritas y los Mu‘tazilitas sobre este tema es bastante conocida. La Shi‘ah ha tenido un punto de vista muy claro con respecto a la razón. Existe una frase famosa entre los sabios Shi‘itas, la cual es bastante invocada como una regla, y es la siguiente: Kullama hakama bihi al-‘aql hakama bihi al-Shar‘ wa kullama hakama bihi al-Shar‘ hakama bihi al-‘aql.
Significa que, cualquier juicio que sea hecho por la razón es hecho por la ley religiosa o Shari‘ah y cualquier juicio hecho por la Ley Religiosa es aprobado por la razón. Por lo tanto, la aprobación de la razón con respecto a un tema práctico puede tomarse como una prueba de su legalidad en la Shari‘ah. Por ejemplo, si la justicia es racionalmente buena o correcta entonces legalmente también lo sería así.
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[1] Por supuesto, existen diferencias entre los cuatro Evangelios canónicos. Como lo dice Preston, el Evangelio de Juan «puede ser considerado como una serie madura y selectiva de meditaciones sobre los principales temas de los primeros tres, fuese que el autor los conociera o solamente las tradiciones orales en las cuales se fundamentan.», Preston, 1996, p.94.
[2] Preston, 1996. p.97.
Fuente: islamoriente.com