Después de cinco días de agotamiento y penurias, los peregrinos musulmanes se entristecen al ver que el Hajj ha llegado a su fin, el día viernes, lo que para muchos es una experiencia altamente espiritual en sus vidas
«La despedida es difícil», señala Afaf al Nuweihi, con voz quebrantada por la emoción.
«Me gustaría poder permanecer más tiempo en este lugar de culto en el que se puede orar y acercarse a Dios».
Al Nuweihi, de 61 años de edad, un profesor egipcio jubilado, pasó sus noches durante el Hajj pernoctando en su tienda de campaña y compartiendo los rituales, con unos 3 millones de peregrinos.
«Yo me siento como si hubiera vuelto a nacer, el Hajj se trata de soportar dificultades y sufrimientos a fin de limpiar nuestros pecados,» dijo Amina Hallak.
Quien además señaló: «Espero que Dios me brinde las fuerzas para sostener mi espiritualidad cuando regrese a casa, ya que va a ser difícil para mí volver de nuevo».
Otro peregrino identificado como Abaas Ibrahim expresó: «Sentía como que volaba sobre las alas de un ángel».
Fuente: AP
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