«La despedida es difícil», señala Afaf al Nuweihi, con voz quebrantada por la emoción.
«Me gustaría poder permanecer más tiempo en este lugar de culto en el que se puede orar y acercarse a Dios».
Al Nuweihi, de 61 años de edad, un profesor egipcio jubilado, pasó sus noches durante el Hajj pernoctando en su tienda de campaña y compartiendo los rituales, con unos 3 millones de peregrinos.
«Yo me siento como si hubiera vuelto a nacer, el Hajj se trata de soportar dificultades y sufrimientos a fin de limpiar nuestros pecados,» dijo Amina Hallak.
Quien además señaló: «Espero que Dios me brinde las fuerzas para sostener mi espiritualidad cuando regrese a casa, ya que va a ser difícil para mí volver de nuevo».
Otro peregrino identificado como Abaas Ibrahim expresó: «Sentía como que volaba sobre las alas de un ángel».
Fuente: AP
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