De cierta manera, esto se ha convertido en algo políticamente correcto y moralmente loable en occidente el exponer a los musulmanes y a su religión de las formas más vulgares e insultos tontos bajo el nombre de la libertad de expresión.
Sin embargo, varios ataques simultáneos realizados por los medios occidentales y sus políticas en contra de los musulmanes en los recientes días parecen estar sincronizados.
Cuando el político Geert Wilders, que abiertamente se declara estar afiliado a Mossad, hace un corto anti-islámico y lo exhibe en Internet, los campeones de la libertad de expresión salen para defenderlo, aunque el corto lo que busca supuestamente es la prohibición del libro religioso.
Es más curioso aún el hecho de que Holanda, lejos de tomar una acción en contra de Wilders, solicita a los Estados Unidos celebrar una cumbre de alto nivel antes de que el corto desate olas de violencia en la región; por su parte, Estados Unidos también aseguró al gobierno holandés apoyarlo en pro de la causa de la ‘libertad de expresión’.
Al mismo tiempo, es difícil entender como recientemente 17 periódicos daneses decidieron republicar en forma simultánea las caricaturas altamente ofensivas del profeta Muhamad (BP), a pesar de que saben que esas caricaturas habían desatado protestas y alboroto en todo el mundo cuando fueron publicadas hace dos años por el diario Jylland-Posten.
Sería pertinente hacer la pregunta si Dinamarca es un abogado apasionado de la libertad de expresión, ¿por qué tiene por escrito castigos en su código penal en contra de la difamación y la blasfemia?
Es importante mencionar que estas provisiones no están limitadas a violaciones en contra de la creencia de los cristianos y judíos, sino a todas las personas que viven legalmente en el país.
El código penal danés en su art. 40 declara:
«Cualquier persona que en este país públicamente haga burlas o insulte los principios de adoración o creencias religiosas de la comunidad, será castigada con prisión por no menos de 4 meses.»
El gobierno danés también podría tomar acción en contra de los diarios que publicaron las caricaturas ofensivas bajo otras secciones de su código penal, tales como el art. 266, b) que declara:
«Cualquier persona que tenga intenciones de publicar o diseminar en un gran círculo de personas, que declare o pronuncie algo sobre otro, en el que un grupo de personas sea amenazado, ridiculizado o degradado debido a su raza, color de piel, nacionalidad o etnia, creencia o preferencia sexual, será castigada con prisión hasta por dos años.»
La mayoría de los musulmanes piensa que tales insultos y expresiones de odio ciertamente han sido tratados de manera diferente a la forma que ellos los habrían tratado si fuera en contra de la comunidad judía.
Europa tiene leyes estrictas en contra del anti-semitismo, donde ninguna libertad de expresión podría ni considerar violarlas.
Aun los académicos que tienen opiniones divergentes respecto al genocidio de los judíos durante la segunda guerra mundial, tanto en la manera o en su extensión descrita por los eruditos occidentales, etiquetándola como ‘negación del holocausto’.
Más de una docena de países en el mundo, incluyendo todos los grandes votantes de la libertad de expresión como Francia, Alemania, Austria y Suiza, consideran que el mostrarse en desacuerdo con la historia oficial del holocausto es suficiente para ser juzgado como un crimen ofensivo en el que una persona puede ir a prisión por años.
David Irving, Germar Rudolf, Ernst Zundel, Roger Garaudy, Jean Marie Le Pen, Nick Griffin, Ahmed Rami, Pedro Varela, Carlos Porter, Siegfried Verbeke, Jurgen Graf, Hans Schmidt, Erhard Kemper, Ingrid Weckert son eruditos occidentales que han sido víctimas, tratados o puestos en prisión por mantener diferentes opiniones respecto a la historia oficial del holocausto.
Por lo tanto, la libertad de expresión se ha convertido casi en un poder exclusivo de los occidentales.
Por ejemplo, cuando los símbolos religiosos fueron prohibidos en las escuelas públicas de Francia principalmente para evitar que las musulmanas llevaran su velo islámico a clases, a excepción de los judíos y los cristianos que se les permite llevar las cruces o la estrella de David.
Sin embargo, en el escenario de la post guerra la credibilidad de los valores occidentales se está desgastando rápidamente.
Una encuesta hecha en Octubre del 2006 por CBS/New York Times mostró que el 84% de los estadounidenses no piensan que el gobierno de Estados Unidos está diciendo la verdad respecto a los ataques del 11 de septiembre, y una encuesta previa hecha por CNN dijo que el 89%.
Por Afia Khan
Afia Khan es un periodista de Dubai que puede ser contactado en afia_khan@yahoo.com
Fuente: Khaleej Times
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