Perdiendo una de las mejores bases geográficas, económicas y militares, en una región extremadamente sensible, en las fronteras de su principal rival la URSS, a los Estados Unidos les preocupaba además que esta vaga rebelión se extendiera en los países árabes y musulmanes que eran sus aliados.
El mensaje de la Revolución Islámica ha sido esencialmente cultural y basado en la espiritualidad y los valores religiosos e islámicos. La victoria de la Revolución Islámica y la exportación de sus valores y sus consignas, fueron una señal para los movimientos de liberación en el mundo del Islam y todo el mundo.
El régimen aliado de los Estados Unidos colapsaba al mismo tiempo, en Nicaragua, la Unión Soviética fue obligada a hacer un golpe de estado en Afganistán y enviar a sus tropas para ocupar este país y controlar los movimientos islámicos. El golpe de estado de Saddam tenía los mismos objetivos y los habitantes de Palestina y del Líbano aplaudieron esta victoria y construyeron un modelo en su lucha contra los ocupantes, con un renacimiento de los movimientos islámicos en Egipto, Túnez, Argelia, Turquía, Sudán y en Arabia Saudita.
Después de la segunda guerra mundial, los estados poderosos se habían impuesto al mundo y lo habían dividido en los dos polos de la época. La OTAN y los servicios soviéticos controlaban este sistema injusto. Ningún movimiento o cambio podía lograrse en todo el mundo, fuera de este marco, y sin el apoyo de uno de estos dos polos.
He allí lo que una revolución había logrado con la consigna de «No al Este, no al Occidente».El movimiento del Imam Jomeini se oponía directamente al imperialismo de los Estados Unidos, y al vencido. Esta realidad ha sido el desconcierto de la URSS en su lucha contra el imperialismo. Por primera vez, la religión era el motor de combate de los pueblos oprimidos. A pesar de todos los esfuerzos desarrollados en esta época, para salvar al régimen del Shah e impedir la victoria del Imam Jomeini y de la Revolución Islámica, este último resultó ser el victorioso, un verdadero milagro. A parte del Imam y una multitud de personas que creían en sus palabras, los comentaristas y los especialistas no podían imaginar una victoria del movimiento revolucionario. El amanecer del 22 de Bahman del año 1357, la luchas comenzaron entre el grupo dirigidos por los Estados Unidos, el gobierno inglés y algunos gobiernos europeos, y todos los aliados de los países occidentales, y los grupos revolucionarios. La Unión Soviética que estaba insatisfecha con que un gobierno de tendencia religiosa, se instalará en Irán, obedecía a los Estados Unidos en varios puntos. Esto se puede observar en las alianzas de los grupos de izquierda y de derecha anti-revolucionarios, cuyos nombres han sido revelados en las embajadas de la Unión Soviética y de los Estados Unidos, y más todavía en la ayuda militar común, brindada a Sadam, en su guerra contra la República Islámica de Irán.
Pero el Imam Jomeini (r.a.), a pesar de estas presiones extranjeras, continúo la conducción del movimiento revolucionario islámico hasta la victoria. Este régimen, el cual ha sido líder, logrando revelar el Islam y mostrar la verdadera imagen después de catorce siglos, a un mundo sediento de justicia. Es por esto que esta Revolución es conocida en el mundo como «La revolución de Jomeini». Esto también porque las maniobras políticas, económicas y militares de los Estados Unidos en contra de Irán, apoyadas o «ignoradas» por sus aliados en la región, no han logrado nunca el éxito.
Es por esto que después de treinta años de lucha contra la República Islámica de Irán, en la actualidad, los teóricos y los políticos europeos y estadounidenses, confiesan que es necesario reconocer la República Islámica y su importancia a nivel internacional. Esta Revolución en la actualidad, para muchos países, es una luz y un modelo a seguir.
IQNA
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