El huyyatulislam Sadeghi, encargado del Centro de Enseñanza Islámica de Orumieh, en una entrevista declaró que las normas económicas islámicas tenían por objetivo el equilibrio social y la desaparición de las diferencias sociales.
«Las sociedades han sido concebidas de tal suerte que si ellas respetan algunas reglas, todos los ciudadanos se beneficiarán o sufrirán por la falta de respeto a estas reglas. El bienestar de la sociedad depende de la justicia social. El Islam impide a los ricos convertirse en orgullosos e indisciplinados, impidiendo así las diferencias sociales y la pauperización.
El Islam exhorta a la bondad y anima a los ricos a destinar una gran parte de sus riquezas para ayudar y apoyar a las clases desfavorecidas. En una sociedad que respeta las normas económicas, los desfavorecidos tienen derechos especiales que deben ser respetados y permiten un mejoramiento de su situación y la desaparición de conflictos sociales.
Estas normas, también permiten a las clases más desfavorecidas beneficiarse también de los beneficios espirituales gracias al desarrollo de la asistencia social», declaró él.
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