De acuerdo al sitio informativo kmsnews, los habitantes de Hindwara cerraron sus tiendas y se han manifestado en las calles para mostrar su molestia hacia los desconocidos que han quemado una mezquita junto a los ejemplares del sagrado Corán existentes.
En un comunicado el dirigente del Partido Hurriyet, Seyed Ali Guilani, afirmó que dichos actos repetitivos en Cachemira eran un gran complot fomentado por los enemigos.
En alusión a la falta de voluntad de parte de los funcionarios contratados por el gobierno hindú de detener a los autores de estos actos, él agregó: «La policía parece ser incapaz de identificar y detener a los autores de estos crímenes, mientras interviene rápidamente en contra de los dirigentes que demandan libertad.»
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