De acuerdo a Al Alam, a sangre fría, bajo los gritos de Allahu Akbar, siguiendo el mismo ritual visto en todas las regiones de Siria, los terroristas han decapitado a tres religiosos, entre ellos al Padre François Mourad y dos de sus seguidores de su parroquia que habían sido secuestrados de un convento en la población de Ghassaniyyé.
Este acto abominable, reprensible y barbaro ha ocurrido en la región de Jisr-e Chogour, al noroeste de Siria.
En el video destaca que los asesinos hablan un árabe clásico pesado, sin acento sirio. Algunos de ellos tienen el cabello largo y rasgos no árabes. Lo que permite adivinar que son chechenos, sobre todo que estos últimos son numerosos en esta región.
François Mourad, un religioso mayor de nacionalidad siria que vivía recluido ha abandonado su estado al principio de la guerra en Siria para encontrarse con un hermano en un convento a cargo de los franciscanos. Él era muy conocido en la región y las trágicas circunstancias de su muerte afectan particularmente a la congregación.
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